
Estilo denominado así, por la fantasía con que muestra su fértil imaginación. Su iconografía personal esta conformada por imágenes conocidas: notas musicales, globos, corazones, flores y figuras romboides. Muestra especial predilección por los corazones, símbolos de su amorosa personalidad. Especial atención merecen sus ‘graffiti’: trazos ovoides extraídos de los dibujos primarios que realiza en sus ratos libres. Estos se asemejan a las formas embrionarias, fetales, a los procesos de apareamiento, de división celular. Ellos evocan recuerdos del cobertor uterino, de la efímera supervivencia que aparece y desaparece al igual que sus globos, del ideal humano de vivir en armonía. El conjunto de sus personajes e iconografía, constituye la simbólica de su mundo interior, de la manera como ella lo percibe. Estos símbolos, planteados además con un estilo muy personal, muestra la esencia de un profundo conocimiento del universo, del eterno circuito del nacer y renacer, de la vida humana y espiritual, al cual solo seres puros como ella pueden acceder: en la pintura de Verito hay una revelación de lo esencial, una magia invisible a los sentidos, que se puede percibir con el alma. |